martes, octubre 07, 2008

Salvamento nocturno

Ya no me acordaba, pero una de las grandes cosas del otoño son las noches de lluvia. Como la de hoy.

Enfundarme en las tan esperadas tres capas de ropa, chubasquero incluido, y salir a pasear con Neure. Es curioso, porque suele darme muchísima pereza bajar con él por la noche, pero ay! las noches lluviosas de otoño son otra cosa.

Y lo mejor de esas noches es el ritual de salvamento.  Durante el paseo perruno me topo, a cada paso, con algún caracol extraviado que, atraido por la lluvia, se despereza y sale a pasear, generalmente por zonas en las que su esperanza de vida se reduce a minutos. Y ahí entro yo. Con mil ojos camino muuuy despacio, localizando gasterópodos suicidas, recogiéndolos y devolviéndolos a la seguridad del jardín.

Hoy han sido siete. Y no, no me he dejado ninguno.

6 comentarios:

Werewolf dijo...

A mi también gustarr carrcolos... Mucho bueno carracolos!!! Sobrre todo en salsa pikante. (Léase con acento vikingo)

Ali dijo...

Qué de buenas acciones nocturnas :-)

hannuskah dijo...

:-) Seguro que los caracolillos de tu barrio te levantan un monumento!

Cris dijo...

Anda que no te estarán agradecidos, los caracolillos!!!

Lenka dijo...

Ay dios mío, Lala!!! Lo bien que me hubieras venido este verano (que tocó lluvioso en tierras Astures). Cada noche, de camino al curro, eran CIENTOS los caracolitos blancos que se desparramaban por la acera desde un terraplén. Y yo tenía que pasar por allí y era un sufrimiento total, porque se me mezclan dos sentimientos curiosos con los caracoles. Me da una pena espantosa cuando piso uno por accidente, pero es que encima... les tengo fobia!!!!

Y encima eran cieeeentos, y TODOS eran blancos, como las baldosas, y yo trabajaba de noche, así que no había forma de evitarlos!!!! Porque todos estaban en el peor de los sitios: en una acera estrechísima, justo en la rotonda de salida de la ciudad!! O sea, que era el único camino posible si no quería morir atropellada. Y todo el camino se convertía en un ir de puntillas muerta de miedito, y siempre había algún "crac" que me ponía los pelos de punta y se me mezclaban la penita y el assssco terrible que me dan!!!!

Ayns, qué trauma, oyes. Nunca lo había contado por vergüenza, pero tiene narices que lo más terrible de mi curro no fuera el horario, ni las broncas con los monstruitos, sino aquel genocidio involuntario de caracoles!!! (Emoticon colorado de vergüenza, culpa y repelús!!!!)

Jose dijo...

Si es que no se puede ser más buena!!